Circula en internet el dato respecto a que los cónyuges satisfechos con su matrimonio son favorables a ganar peso, principalmente en los primeros años del mismo mientras que aquellos cuyos matrimonios no han sido satisfactorios, tenderían a bajar de peso.

Según estas fuentes una relación conyugal de buena calidad haría que las personas disminuyan sus esfuerzos para mantenerse en línea y por tanto, considerarse de que el matrimonio “engorda a las persona”.

Desarrollo del bulo de salud

La historia proviene de una investigación realizada por el departamento de psicología  de la Southern Methodist University (Dallas, Estados Unidos) y publicado en 2013 por la revista Health Psychology

(Health Psychol. 2013 Jul;32(7):824-7. doi: 10.1037/a0031593)

Se trató de un estudio  longitudinal efectuado en ‘recién casados’ con una duración prospectiva de 4 años y que incluyó, valoraciones semestrales.

El estudio incluyó 169 parejas recién casadas en quienes se tomaron medidas antropométricas (peso y altura) y valoraciones de satisfacción marital, estrés y pasos hacia divorcio.

En nuestro modelo matrimonial de apareamiento, la satisfacción personal de los cónyuges se asoció positivamente con la ganancia de peso cuando dicha relación guardaba armonía. Por el contrario, cuando los cónyuges se hallaban menos satisfechos tenían más probabilidades de divorcio y menos de ganar peso.

Según los autores los hallazgos del estudio desafían la idea lógica de que las relaciones de calidad siempre benefician la salud puesto que este caso, sugeriría de qué los cónyuges cuyos matrimonios son satisfactorios  relajan sus esfuerzos para mantener su peso dado que  ya no estaría motivados para atraer a un compañero/a.

Este tipo de información asociando “matrimonio y ganancia de peso”  puede generar una percepción negativa del “matrimonio” cuando en definitiva,  no es un efecto del matrimonio sino del desinterés del individuo respecto a mantener su cuidado.

Es absolutamente claro que  el aumento de peso puede asociarse a una amplia variedad de consecuencias negativas para la salud tales como la diabetes, o las enfermedades cardiovasculares. Por tanto informar y educar a las parejas jóvenes  en la prevención  del aumento de peso en los primeros años del matrimonio debería ser convincente en términos de salud más que  en apariencia.


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