Valora este artículo

Algunos estudios han encontrado una coincidencia entre el consumo moderado de alcohol y una menor mortalidad prematura, debida a infarto de miocardio o a otras causas.

 ¿Cuáles fueron las limitaciones de estos estudios?

Sus importantes limitaciones metodológicas, ya que seleccionaron como abstemios a personas que en su mayoría eran ex-bebedores, es decir, personas que habían tenido que dejar de beber alcohol debido a que sufrían alguna enfermedad.

Por ejemplo, en el estudio Británico Regional sobre el Corazón se comprobó que el 70 % de los abstemios en realidad eran ex-bebedores, los cuales presentaban elevadas tasas de hipertensión, diabetes, bronquitis, obesidad, tabaquismo y se encontraban en tratamiento médico. Además, este estudio demostró que se produce una deriva desde el consumo hacia la abstinencia del alcohol, a medida que se van acumulando enfermedades en una misma persona.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/2204454

Además, no evaluaron otras variables que también influyen decisivamente sobre el riesgo cardiovascular, como son tabaquismo, dieta, presión arterial, colesterol, diabetes, niveles de estrés o práctica de ejercicio físico. Ni tampoco los posibles cambios en los hábitos de consumo de alcohol, a lo largo de los años de seguimiento del estudio. Con el paso de los años, las personas que eran abstemias pueden empezar a beber moderadamente, las que hacían un consumo moderado pueden pasar a un consumo excesivo y las que han llegado a tener consecuencias perjudiciales (del consumo excesivo de alcohol) pueden dejar de tomar bebidas alcohólicas y convertirse en ex-bebedoras.

http://www.adicciones.es/index.php/adicciones/article/view/264/252

De hecho, otros estudios han comprobado que el consumo de alcohol tiene una clara relación con la mortalidad prematura. Y es una relación de tipo dosis-respuesta, de manera que un pequeño consumo ya conlleva un cierto riesgo de mortalidad prematura y, a medida que dicho consumo va aumentando, va creciendo también el riesgo de mortalidad.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=Rehm+J%2C+Sempos+CT%2C+1995

 

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=Fillmore+K%2C+Kerr+W+y+Bostrom+A%2C+2003

Por tanto, lo más probable es que el estado de salud de cada persona, en el momento del inicio del estudio sea la verdadera variable independiente, la cual determinaría el riesgo de mortalidad prematura (a lo largo de los años de seguimiento). Y tanto la mortalidad prematura como el consumo de alcohol serían las variables dependientes, consecuencia del estado de salud previo.

¿Cómo se generó este error de concepto?

El hallazgo paradójico que desencadenó la falsa información fue la coincidencia de que las personas que tomaban alguna consumición alcohólica presentaban una menor mortalidad prematura que las abstemias. Pero la mayoría de las personas abstemias en realidad eran ex-bebedoras.

Entonces alguien propuso -equivocadamente- que tomar alguna consumición alcohólica podía ser incluso beneficioso para la salud. Finalmente aparecieron especulaciones (más o menos intencionadas de los medios de comunicación) que llegaron a recomendar el consumo de alcohol.

Sin embargo, los estudios más recientes confirman que el consumo moderado de alcohol no reduce el riesgo de muerte prematura y, por tanto, es una especulación que carece de fundamento científico.

 ¿Cómo fueron interpretados los resultados de estos estudios?

Llegaron a establecer relaciones de causalidad, es decir, afirmar que el consumo moderado de alcohol podía mejorar la salud, cuando en realidad sólo podían hablar de una “asociación” estadística entre una mortalidad más prematura y manifestar que no tomaban bebidas alcohólicas, cuando se inició el estudio de seguimiento.

Para que un estudio pueda llegar a establecer relaciones de causalidad se es necesario que sea prospectivo, de seguimiento a largo plazo, con dos grupos de estudio aleatorizados, uno al cual se le asignaría que tomará bebidas alcohólicas y otro al cual le asignaría que no las tomará en absoluto durante años. Estas personas tendrían que ser evaluadas periódicamente a lo largo de los años que se prolongue el estudio, para comprobar posibles cambios en su nivel de consumo de alcohol o bien en su condición de abstención continuada, Y al final, se evaluaría cual ha sido su supervivencia, sus trastornos médicos, psiquiátricos y sus alteraciones del comportamiento. Lógicamente estos estudios no se han podido hacer y además parecen inviables.

http://www.adicciones.es/index.php/adicciones/article/view/264/252

¿Qué dicen los innumerables estudios que relacionan el consumo de alcohol con más de 60 enfermedades médicas y psiquiátricas?

Muchos estudios han comprobado repetidamente que el consumo excesivo de alcohol es la causa -única o principal- de múltiples enfermedades y que además va a interferir en su recuperación.

Hoy en día disponemos de evidencias científicas suficientes para poder afirmar que el alcohol es una sustancia tóxica, arritmogénica, carcinogenética, inmunodepresora y teratógena. Es decir, el consumo excesivo continuado de alcohol puede afectar al aparato digestivo, cardiovascular y a las células de la sangre, debido a su toxicidad. Debido a las alteraciones que produce en el ritmo del corazón, puede producir arritmia, que en algunos casos puede llegar hasta la muerte súbita por fibrilación ventricular. Aumenta el riesgo de cáncer de mama, boca, faringe, laringe, esófago, hígado, colon y recto. Disminuye las defensas inmunitarias del organismo y facilita tanto el contagio, como la progresión de enfermedades infecciosas. Y su toxicidad sobre el embrión y el feto puede ser la causa de malformaciones y retraso mental, de los bebés de madres que toman bebidas alcohólicas durante el embarazo.

http://www.socidrogalcohol.org/alcohol/socidrogalcohol.html

Por otro lado, el consumo excesivo de alcohol, en forma de “atracones” de bebida, es la causa de muchos accidentes, caídas y lesiones. Así como también de muchos conflictos interpersonales, discusiones, peleas y agresiones. Se considera como “atracón” de bebida tomar 4 o más consumiciones alcohólicas en pocas horas (5 o más en los hombres adultos).

Además, existen muchos estudios científicos que han comprobado reiteradamente que el consumo excesivo de alcohol puede causar diversas enfermedades cardiovasculares. Un reciente estudio de Angela Wood y colaboradores, efectuado con una muestra de casi 600.000 personas (que consumían alcohol habitualmente y que no tenían antecedentes de enfermedades cardiovasculares), ha comprobado que un consumo semanal que supere los 100 gramos de alcohol está asociado con un claro mayor riesgo de hipertensión arterial, arritmias, cardiomiopatías -que producen insuficiencia cardíaca-, aneurisma aórtico, accidente vascular cerebral y enfermedades coronarias (excepto infarto de miocardio).

https://www.thelancet.com/pdfs/journals/lancet/PIIS0140-6736(18)30134-X.pdf

https://www.thelancet.com/pdfs/journals/lancet/PIIS0140-6736(18)30545-2.pdf

¿Qué aportan los estudios publicados en la revista Lancet?

Básicamente dos importantes conclusiones. (1) El consumo excesivo de alcohol puede causar diversas y graves enfermedades del corazón y del aparato circulatorio. Y (2) disminuye la frontera entre el consumo de bajo riesgo y el consumo excesivo, que ahora se sitúa en los 100 gramos de alcohol a la semana.

100 gramos de alcohol a la semana equivalen a 1 botella de vino (de 12 grados), o bien a 3 litros de cerveza (de 5 grados), o bien a 6 copas o combinados de licores destilados (de 40 grados), a la semana. Es decir, no más de 1 copa de vino al día, o bien 1,5 cervezas al día, o bien una copa (o combinado de licor) solamente 6 días a la semana.

¿Por qué a este bajo nivel de consumo se le denomina consumo de bajo riesgo y no consumo moderado?

Porque una sola copa al día ya aumenta el riesgo de cáncer de mama y/o de cáncer colon y recto en un 5% y cuanto mayor es el consumo de alcohol mayor es también el riesgo de cáncer. En principio parece un porcentaje pequeño pero puede sumarse al riesgo genético y también a  los otros factores individuales de riesgo de cáncer, el cual –además- aumenta progresivamente conforme la edad avanza y especialmente en las personas mayores.

¿Qué otro gran inconveniente tienen las bebidas alcohólicas?

El alcohol tiene propiedades adictivas que pueden contribuir al desarrollo de adicción al alcohol (o alcoholismo). La persona que ha desarrollado una adicción al alcohol mantiene un consumo excesivo de alcohol, a pesar de que les ocasione consecuencias negativas o “problemas” reiterados, porque no puede evitarlo.

El alcohol produce tolerancia, efectos de rebote, síntomas de abstinencia y de adicción. En las primeras etapas, la persona hace “atracones” de bebida, los cuales van a producir cambios adaptativos en el funcionamiento del cerebro. Estos cambios están relacionados con la dificultad para controlar el consumo de alcohol y con los posibles síntomas de abstinencia.

La persona que ha desarrollado abstinencia del alcohol “necesita” beber (alcohol) para neutralizar estos síntomas de abstinencia pero, en cuanto toma una primera copa, experimenta un deseo intenso de seguir bebiendo, con dificultad para detener el consumo, y acaba bebiendo en exceso. Es decir, no puede evitar las consecuencias negativas de sus consumos excesivos de alcohol, que pueden ser sólo ocasionales pero también pueden llegar a ser muy frecuentes.

¿Las personas que han desarrollado una adicción al alcohol pueden recuperarse?

Muchas personas que han desarrollado una adicción al alcohol (o alcoholismo) se han recuperado, gracias a un tratamiento especializado del alcoholismo.

El tratamiento especializado del alcoholismo detiene el curso progresivo de esta enfermedad, la cual tiende a la recaída y a su cronificación, si se abandona a su evolución espontanea.

Diversos medicamentos y diversas intervenciones psico-sociales han demostrado que son eficaces para conseguir la recuperación del alcoholismo.

Las personas que sufren un alcoholismo grave se recuperan cuando el objetivo es de abstención continuada de bebidas alcohólicas. Pero las que sólo tienen un alcoholismo de baja gravedad se pueden recuperar incluso con un objetivo de reducción del consumo, siempre que sigan las instrucciones de un tratamiento especializado.

¿Qué nos aportan estas evidencias científicas?

Los mensajes a la población, basados en la evidencia científica, deberían enfatizar, por tanto, el daño potencial del consumo excesivo de alcohol en lugar de hacerlo sobre un supuesto, pero falso, beneficio del su consumo moderado. Y destacar también los beneficios del tratamiento especializado, para las personas que han desarrollado una adicción al alcohol.

Además, el mensaje simplista de que el alcohol puede ser bueno para la salud cardiovascular, se convierte en engañoso cuando se descontextualiza del elevado número de enfermedades y lesiones que puede llegar a causar y del riesgo de desarrollar una adicción al alcohol.

http://www.adicciones.es/index.php/adicciones/article/view/264/252

Conclusiones:

  • Muchos estudios han comprobado repetidamente que el consumo excesivo de alcohol es la causa única o principal de múltiples enfermedades y que va a interferir además en la recuperación de dichas enfermedades.
  • Un consumo superior a 100 gramos de alcohol a la semana, es decir, 1 botella de vino, o 3 litros de cerveza o 6 copas o combinados a la semana, aumenta el riesgo de diversas y graves enfermedades del corazón y del aparato circulatorio.
  • Los estudios más recientes confirman que el consumo moderado de alcohol no reduce el riesgo de muerte prematura y, por tanto, es una especulación que carece de fundamento científico.
  • El consumo excesivo y concentrado de alcohol, en forma de “atracones” de bebida, es la causa de muchos accidentes, caídas y lesiones. Así como también de muchos conflictos interpersonales, discusiones, peleas y agresiones.
  • Además el consumo excesivo continuado de alcohol puede causar más de 60 enfermedades médicas y trastornos psiquiátricos.
  • El alcohol tiene propiedades adictivas que pueden contribuir a que determinadas personas desarrollen adicción al alcohol (o alcoholismo) y mantengan un consumo excesivo de alcohol, a pesar de que les ocasiona enfermedades, consecuencias negativas o “problemas” reiterados, que no pueden evitar.
  • La persona que ha desarrollado abstinencia al alcohol “necesita” beber (alcohol) para neutralizar estos síntomas de abstinencia, pero a partir de una primera copa se descontrola, acaba bebiendo en exceso y sus alteraciones del comportamiento le ocasionan “problemas” reiterados de todo tipo.
  • Muchas personas que han desarrollado una adicción al alcohol (o alcoholismo) se han recuperado, gracias a un tratamiento especializado del alcoholismo.
  • El tratamiento especializado del alcoholismo detiene el curso progresivo de esta enfermedad, cuya evolución espontánea tiende a la recaída y a su cronificación.
  • Diversos medicamentos y diversos tratamientos han demostrado que son eficaces para recuperarse del alcoholismo.

Dr. Josep Guardia Serecigni

Vicepresidente de SOCIDROGALCOHOL