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Es posible que hayan visto esta imagen alarmante en Facebook. Desde luego el comentario asusta. Nadie en su sano juicio admitiría beber agua con lo que en otro momento se utilizó con efecto tranquilizante. Pero ¿hay algo de verdad en esta información?

 

Pues ya en la frase inicial encontramos el primer bulo. Es uno de los muchos mitos que circulan sobre esta época, como si no fuera suficiente con la terrible verdad. La información en la que se suelen basar como justificación es el libro de Charles E Perkins “The Truth about Water Fluoridation” aunque la realidad es que no hay ninguna mención a esta teoría en todo el libro. Ni en este ni en ninguno, podéis leer más sobre este mito aquí.

Un poco de historia

A principios del siglo XX comprobaron que altas dosis de flúor en el agua (presentes de forma natural en algunas zonas de Estados Unidos) provocaban unas manchas en el esmalte de los dientes, pero la gente que tenía estas manchas tenía menos caries. Después de varios estudios se concluyó que pequeñas dosis de flúor podrían prevenir la caries dental. Se valoró añadir un compuesto fluorado al agua de abastecimiento para prevenir la caries dental. Desde ese momento nos encontramos con diferentes decisiones dependiendo del país en cuanto a la fluoración.

Esa fina línea entre efectos negativos y positivos del flúor es lo que determinará desmontar este bulo. Ya les adelanto que lo que están viendo en la imagen con ese alarmante círculo, es una información de etiquetado. Ahora comprobaremos que es una cantidad más que segura.

Riesgo en la exposición al flúor

Una dosis elevada de flúor en exposiciones prolongadas puede provocar fluorosis, es una enfermedad con síntomas como: aumento de la densidad de los huesos, limitar la movilidad de articulaciones… esto se ha visto en personas cuyo consumo de flúor era 30 veces superior a la permitida en el agua fluorada.
El fluoruro que ingerimos se absorbe, pero no se metaboliza. A las 24 horas ya se ha eliminado un 50%. Tiene una afinidad por los huesos independientemente de la edad y dientes de niños.
Por eso es importante controlar la cantidad de ión fluoruro que consumimos. Ahora les cuento cómo se controla.

Flúor y enfermedades

No se ha evidenciado la relación del flúor con ninguna de las enfermedades que indican en la foto de la botella en las cantidades reguladas. El ADD en España lo llamamos Trastorno de déficit de atención. Y no, tampoco hay evidencia de relación con la exposición al flúor. En animales se ha estudiado algún efecto en la fertilidad en dosis 100 veces superiores a las autorizadas y no se ha podido ofrecer un resultado concluyente.
Tampoco existen evidencias que relacionen el fluoruro con un aumento en la incidencia de cáncer. En este sentido la IARC (International Agency for Research on Cancer) ha determinado que no es clasificable como carcinogénico para humanos o animales.

Flúor en España

En España no se realiza fluoración en agua de abastecimiento, excepto en el País Vasco para poder ajustarlo a las dosis apropiadas en caso de ser necesario. No obstante, el flúor se encuentra en el subsuelo como otros elementos químicos. Según el RD 140/2003 (en el que nos basamos para los controles de agua de consumo):
“En el suelo el contenido en fluoruro se sitúa alrededor de los 300 mg/kg.
El agua de mar contiene alrededor de 1,4 mg/1 de fluoruro.
En agua subterránea, las concentraciones varían en función del tipo de rocas con las que entre en contacto, pero no suele exceder de 10 mg/l.
Generalmente, las concentraciones en aguas superficiales son bajas (0,1-0,5 mg/l)”

Etiquetado fluoruros en agua

Tanto en el agua de abastecimiento como en el agua embotellada, los iones fluoruro están controlados y analizados no superando en ningún caso 1,2 mg/L. En caso de superar 1,5 mg/L debe indicar en el etiquetado: «contiene más de 1,5 mg/l de flúor: no adecuada para el consumo regular de los lactantes y niños menores de siete años».
El Real Decreto 1798/2010 que regula el agua natural y de manantial dice:
“Asimismo, las aguas minerales naturales que, de acuerdo con lo anterior, deban llevar una indicación en el etiquetado, deberán señalar el contenido final de flúor en la composición analítica de sus componentes característicos.”
Con lo que esta información de la imagen sólo significa que el comercializador de esta agua embotellada sólo está comunicando que cumple estrictamente con la legislación tanto en la información como en la dosis.

El veneno está en la dosis

Uno de los requisitos básicos para que un bulo sea un bulo es que tenga una verdad a medias y una vez más se cumple la norma. Hemos visto que altas dosis de flúor pueden tener efectos perjudiciales en nuestro organismo, pero ¿cuáles son esas dosis y cuánta agua deberíamos consumir para llegar a ellas?
Se estima que para desarrollar una fluorosis esquelética (efectos en nuestros huesos) sería necesario ingerir unos 10-20 mg/día de flúor durante al menos 10 años. Es decir, consumir entre 10 y 20 litros de agua al día, pero no un día o dos, sino durante al menos 10 años.

Los números también desmontan bulos y hoy, están muy claros. Frente al miedo, conocimiento.