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Nos ha llegado a todos este alarmante mensaje por whatsapp (con qué velocidad se extienden los bulos por este medio):
«Ha pasado esta información una amiga médico: No toméis fresas ni frambuesas procedentes de Marruecos. Hay un brote de hepatitis A. Nos lo ha mandado epidemiologia del distrito sanitario».
Por supuesto si nos lo ha dicho una “amiga médico” no hay más que hablar. O sí. Contra el miedo: conocimiento.

¿De dónde viene este bulo?

Esta nueva alarma infundada viene de una noticia de mayo de 2014. Todas las modas vuelven, como los pantalones de campana y los plátanos infectados de VIH (otro bulo más).
En 2014 se analizaron unas fresas congeladas de Marruecos donde se detectó una muestra positiva a Hepatitis A. No llegó al mercado así que no tuvo acceso a la población. Tenemos en Europa un Sistema de Alerta Rápida que desde la Industria Alimentaria revisamos con frecuencia para tener todos los productos bajo control. Además, todos los alimentos que entran de forma legal en un país deben cumplir controles y analíticas que demuestren que son seguros.

¿Cómo sabemos si una alerta es cierta o no?

AECOSAN en la agencia en España que se encarga de informar de las verdaderas alertas sanitarias. Si es necesario informar a la población de un problema con un alimento, se hace desde allí. Si en AECOSAN no está: no es alerta.

¿Qué dicen las autoridades?

Rebeca Benarroch es la directora de Sanidad y Consumo de la ciudad autónoma de Ceuta: “Se trata totalmente de un bulo. No hay ningún brote de hepatitis A en Ceuta”.
Estos bulos pueden provocar una caída drástica e innecesaria de la venta de alimentos. Puede haber detrás una intención económica.

¿Qué es la Hepatitis A?

Es, junto con el norovirus (les sonará de una alerta de mejillones congelados hace poco), dos de los virus más típicos de transmisión alimentaria. Esto significa que usan los alimentos como vehículo de transmisión. Los productos frescos, moluscos bivalvos o alimentos “ready to eat” (listos para consumir) son los que más sufren este tipo de contaminación.
El norovirus provoca una gastroenteritis (inflamación de los intestinos). La Hepatitis A tiene síntomas similares a los de la gripe. La infección suele ser leve y lo normal es que la recuperación sea completa. Además, las personas adquieren inmunidad frente a este virus en el futuro. Aunque es cierto que en algún caso pueden darse daños agudos en el hígado y la infección puede pasar a ser más grave.

¿Qué podemos hacer?

El virus de la Hepatitis A tiene una transmisión orofecal ya que se replica en el hígado y se elimina por heces, con lo que la principal forma de mantenerlo a raya es:
– Mantener unas estrictas prácticas de manipulación de alimentos. La principal: el lavado de manos después de ir al baño y antes de cualquier contacto con un alimento.
– El lavado a conciencia del producto previo al consumo también será una barrera frente a este y otros virus, además de frente a bacterias y cualquier contaminación que pueda existir.
– Todos los alimentos que llegan al mercado de forma autorizada requieren análisis y controles. Sólo deberíamos adquirir estos productos en establecimientos autorizados.
Con estas tres barreras podremos estar más seguros frente a la contaminación microbiológica.
Los bulos se transmiten más rápido que los virus, estén atentos que a veces hacen más daño.

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