Beber agua demasiado fría engorda y causa otros daños sobre la salud
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Recientemente un importante medio de comunicación español ha publicado un artículo en el que se afirma que beber agua fría engorda y provoca otros daños sobre la salud. Pero como se puede ver a continuación, no hay nada de cierto en ello.

¿Qué dice el artículo?

Se asegura que beber agua fría puede causar los siguientes efectos negativos sobre el organismo:

  • Engorda, porque endurece las grasas de las comidas consumidas, que crean así depósitos de grasa en el intestino.
  • Interfiere con la digestión, porque el cuerpo dedica energía a regular la temperatura corporal en lugar de emplearla en digerir los alimentos.
  • Puede provocar dolor de garganta, porque favorece la formación de mucosidad y eso hace que nuestro organismo sea más proclive a pillar un resfriado.
  • Afecta al sistema inmunitario, porque causa una caída en el ritmo cardiaco.
  • Puede causar deshidratación, porque provoca una contracción de los vasos sanguíneos.

¿De dónde procede esta información?

En el artículo periodístico se indica que esta información está extraída de un estudio publicado en el European Journal of Pharmaceutical and Medical Research, enfatizando este aspecto para tratar de dar más credibilidad al escrito. Ahora bien, si acudimos a esa publicación podremos comprobar que en ella no se describen los resultados de ninguna investigación científica, sino que se trata de una recopilación de mitos e invenciones sin evidencia científica alguna. Esto se puede sospechar desde el primer vistazo, ya que hay elementos que resultan muy chocantes y no se esperan encontrar en un artículo científico, entre ellos:

  • El título, que dista mucho de ser riguroso (“¡Diga que sí a calentar para eliminar el daño: las asombrosas maravillas de los dos “escenarios” del agua!”.
  • La estructura, que no sigue el esquema habitual de un artículo científico (resumen, introducción, materiales y métodos, resultados y discusión, conclusiones, referencias).
  • Las imágenes, que no tienen ningún rigor científico.
  • Las referencias que se hacen a pseudoterapias sin ninguna validez científica, como la medicina ayurvédica.
  • Las referencias bibliográficas, que merecen mención aparte.

¿En qué se basa entonces el artículo original?

Si consultamos el apartado correspondiente a las referencias bibliográficas, veremos que en él no se cita ni un solo artículo científico, como sería lo normal. Solamente se muestran varias páginas web, la mayoría de ellas con una reputación muy cuestionable. La excepción es snopes.com, una web fiable que se dedica a desmontar todo tipo de mitos. Precisamente el enlace que se incluye lleva a un artículo de Snopes en el que se desmontan parte de los bulos que se vierten en el artículo de la European Journal of Pharmaceutical and Medical Research, lo cual no deja de ser paradójico.

¿Cómo es posible que una revista científica publique un artículo como éste?

Si buscamos el nombre de la revista en un buscador como Google, veremos que apenas aparecen referencias sobre ella, algo verdaderamente sorprendente para una revista científica. Si acudimos ahora a la web de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, donde se indexan prácticamente todas las revistas científicas, veremos que ésta no aparece. Solamente se muestra una reseña en la que se muestran algunos datos sobre ella. El más destacable es que, a pesar de llamarse “Europan Journal” tiene su origen en India. Todo muy extraño.

Revistas científicas y factor de impacto

Si acudimos a la web de la European Journal of Pharmaceutical and Medical Research, veremos que se indica en un lugar destacado que se trata de una revista con un factor de impacto de 4,897. El factor de impacto es una forma de medir la importancia de una revista científica. Se calcula considerando el número de veces que los artículos de la revista son citados por otras publicaciones y el número de artículos publicados en ella. El factor de impacto generalmente aceptado por la comunidad científica es el que calcula cada año el Instituto para la Información Científica (ISI) de Thomson Reuters, que es publicado en un informe llamado Journal Citation Reports. Hay otros factores de impacto, calculados por otras entidades. Algunas son serias, como por ejemplo el SJR, pero otras no lo son. Lo que hacen estas últimas es inventarse el factor de impacto y vendérselo a las revistas por un precio irrisorio. En este caso, el factor de impacto que se muestra en la web de la que hablamos se llama SJIF y puede comprarse por 50 dólares. Según la información que se muestra en ella, gozan de él 21.000 revistas, la mayoría procedentes de países como India.

Revistas depredadoras

La mayoría de estas revistas, por no decir todas, son “revistas depredadoras”, es decir, publicaciones que tienen nombres parecidos a los de revistas científicas de prestigio pero que, a diferencia de ellas, no tienen controles para filtrar los contenidos, de modo que su único fin es lograr beneficios económicos. Así, estas revistas ganan dinero y los investigadores pueden engordar su currículum con cualquier tipo de publicación, incluso aunque incluya afirmaciones disparatadas y sin fundamento alguno, como en este caso.

En resumen

Las afirmaciones que se muestran al comienzo de este texto no tienen fundamento alguno. Fueron recogidas en un artículo periodístico basado en una publicación que carece por completo de rigor científico. No hay motivos para afirmar que beber agua fría engorde o cause otros daños sobre la salud. Se ha documentado algún caso de fallecimiento por esta causa en personas con alguna patología previa, pero se trata de algo muy excepcional y que desde luego no da validez a las afirmaciones anteriores.

Referencias

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/10208334

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