Los bulos sobre vacunas provocan el abandono del calendario de vacunación en niños

Mitos y bulos sobre las vacunas en niños e infancia

Los bulos que circulan sobre las vacunas en la sociedad hacen que se abandone la vacunación en niños mayores. Así lo advierten desde la Sociedad Valenciana de Pediatría (SVP) en sus jornadas sobre Vacunas en Atención Primaria que se celebran esta semana en la ciudad de Valencia. La SVP reclama la necesidad de que estos niños completen el calendario vacunal pautado para que su sistema inmune esté protegido de manera adecuada.

Las tasas vacunales en primovacunación, así como las dosis de refuerzo del primer y segundo año de vida de los niños son muy altas, según la SVP. “Sin embargo, se observa que en determinadas comunidades las cifras comienzan a caer a medida que los menores van creciendo”, indica la doctora Maite Asensi, vocal de formación y docencia de la SVP que participará en la mesa de #PEDIATRÍAsinBulos durante el I Congreso de #SaludsinBulos que tendrá lugar en Madrid el próximo día 27 de noviembre.

Con el objetivo de despejar las dudas de las familias, los pediatras valencianos han elaborado y desmontado un listado de los principales mitos sobre las vacunas. 

Mitos y bulos sobre las vacunas en la infancia

Las enfermedades prevenibles por vacunas están casi erradicadas en mi país, por eso no es necesario que me vacune

Esto es falso pues las patologías contra las que hay vacunas volverían otra vez si se suspenden los programas de vacunación y enfermedades que ya se consideran controladas, como la polio y el sarampión, reaparecerían rápidamente.

Es mejor vacunar a los niños cuando sean más mayores

Esto es falso ya que los niños son vacunados a tan corta edad porque es cuando son más vulnerables a ciertas enfermedades y así están protegidos lo antes posible.

Es mejor la inmunización por la enfermedad que por las vacunas

Esto también es falso ya que las vacunas generan una respuesta similar a la que produciría la infección natural, pero no causan la enfermedad (pueden reproducirla levemente) ni exponen a la persona vacunada a riesgos de posibles complicaciones, como si puede suceder con la infección natural.

Las vacunas tienen efectos secundarios peligrosos que aún no se conocen

Es falso pues la mayoría de las reacciones son generalmente leves y temporales, por ejemplo, un brazo dolorido o fiebre; y las complicaciones graves son extremadamente raras. El beneficio de vacunarse supera ampliamente el riesgo de presentar un efecto adverso.

Las vacunas producen un efecto de sobrecarga y agotamiento del sistema inmunológico de los niños

Esto es falso, hay estudios que demuestran que las vacunas incluso múltiples y combinadas no debilitan el sistema inmunológico ni comprometen su función.

La aplicación simultánea de más de una vacuna puede aumentar el riesgo de los efectos secundarios para los niños

Las pruebas científicas indican que la aplicación simultánea de varias vacunas no implica efectos secundarios nocivos y que el sistema inmunitario responde de forma segura y eficaz a todas ellas.

Es más seguro espaciar varios días la administración de las diferentes vacunas

Aunque las diferentes vacunas pueden espaciarse varios días, en este caso habría que tener en cuenta qué vacunas vamos a poner cada vez. Esto puede hacer que se retrase el momento de poner una vacuna y por tanto la protección del niño.

Las vacunas causan autismo

En la actualidad las pruebas científicas indican que no hay relación entre esa vacuna y el autismo o trastorno del espectro autista.

La alergia y el asma tienen alguna relación con las vacunas

Los estudios que han intentado demostrar esta teoría no sólo no han encontrado esta relación causa-efecto, sino que en algunos casos las vacunas son protectoras de estas enfermedades. En este sentido, no hay duda de que la relación beneficio-riesgo favorece a la vacunación.

¿Existe relación entre diabetes y vacunas?

Varios estudios científicos no han demostrado que haya relación entre el uso de vacunas y el riesgo de sufrir diabetes.

MMS, el clorito de sodio para ‘curar’ el autismo

Clorito de sodio, la supuesta "cura" del autismo

El 14 de octubre estaba prevista la celebración de una conferencia bajo el lema El autismo es recuperable con la participación de algunos de los representantes de las pseudociencias  como Enric Cerqueda, Josep Pàmies, Sisco Florez y Gregorio J, en Lleida.  Entre otras cosas, estos ponentes aseguran que tomar clorito de sodio, un tipo de lejía industrial, también vendida como MMS, “cura” el autismo. Una charla que ha sido cancelada pero ahora se anuncia en Zaragoza.

Pues bien, el Trastorno del Espectro Autista (TEA) no es una enfermedad, sino un trastorno, con el que una persona nace y que le acompañará a lo largo de toda su vida. En la actualidad, no puede “curarse”, pero sí existen intervenciones psicoeducativas que promueven significativamente el desarrollo de la persona y su calidad de vida. Como ya se ha indicado, estas intervenciones implican apoyos específicos, individualizados y continuados en el tiempo, basados en la evidencia científica.

¿Qué es el Trastorno del Espectro Autista (TEA)?

El TEA es un trastorno del neurodesarrollo muy complejo en cuyo origen influyen distintos factores genéticos y ambientales aún sin identificar.

A día de hoy, no es posible prevenir ni “curar” el autismo.

En el marco de estos supuestos tratamientos que aseguran la curación del autismo se debe hacer una mención explícita a las denominadas “pseudociencias”, es decir, aquellas prácticas falsamente científicas que aseguran curar determinadas enfermedades o trastornos y que suelen responder a intereses económicos.

Composición MMS o clorito de sodio. ¿Una lejía para curar el autismo (TEA)?

De hecho, en un informe elaborado por el Instituto de Investigación de Enfermedades Raras, realizado por petición de la presidencia de la Asociación Española de Profesionales del Autismo (de AETAPI) debido a la irrupción de noticias relacionadas con el uso del denominado clorito de sodio en las personas con este trastorno, señala que el:

MMS es una mezcla de clorito de sodio y de ácido cítrico a partes iguales y que esa mezcla libera dióxido de cloro, un gas amarillento que no es propio de la naturaleza.

 

Además, el dióxido de cloro es un potente bactericida que se usó para tratar los edificios contaminados por el ántrax en Estados Unidos de Norte América.

 

Instituto de Investigación de Enfermedades Raras

En qué se basa el bulo del clorito de sodio y el autismo

La nota del Instituto de Investigación de Enfermedades Raras detalla que “el uso del MMS en el autismo se postula y justifica en base a que el autismo lo definen como una enfermedad no mental sino debido a una parasitosis intestinal junto a su interacción con las vacunas”.

¿Autismo y parásitos intestinales?

Así, la supuesta eliminación de esos parásitos intestinales al tomar este componente químico mejoraría las capacidades personales en pacientes con autismo.  Una “cura” al autismo que se aplicaría por vía oral o por vía rectal”.

“No obstante, toda la fundamentación sigue todavía en el campo del empirismo, los casos cuya mejoría o incluso curación se atribuyen al MMS no son casos demostrables y establecidos de autismo, al menos en los documentos y vídeos expuestos en internet y la validación del proceso es bastante limitada”, continúa el informe.

Uso industrial del MMS o clorito de sodio

En la actualidad, el clorito de sodio se utiliza para blanquear el papel y en diferentes procesos de la industria química y tiene riesgo de explosión al contacto con materia orgánica y temperaturas altas. También se puede encontrar como  bactericida en colutorios y pasta dentales pero en dosis muy bajas.

Fuentes:

Libro Manual de estilo, Cómo abordar el Trastorno del Espectro del Autismo desde los medios de comunicación. Confederación Autismo España. Año 2018

Informe sobre el uso del denominado clorito de sodio para el tratamiento de las personas con autismo. Instituto de Investigación de Enfermedades Raras

Las noticias falsas sobre vacunas reducen la eficacia de las campañas de vacunación

Las campañas de vacunación están perdiendo eficacia como consecuencia de las noticias falsas o fake news tal y como reflejan estudios científicos recientes. Uno de estos trabajos, publicado en la revista JAMA Pediatrics[i], indica que los padres de niños autistas vacunan a sus hijos en menor proporción que el resto de progenitores y tampoco lo hacen con los hermanos menores del hijo con esta patología.

Este comportamiento coincide con algunas de las fake news que más impacto social han tenido en los últimos meses que vinculan la aparición del autismo con las vacunas y que han ayudado a su difusión personajes famosos como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presentador Javier Cárdenas.  Este bulo[ii], en el que se apoyan los antivacunas, ha sido “descalificado por falso por la comunidad científica” y por centenares de investigaciones clínicas que muestran la seguridad y eficacia de las vacunas, detalla el coordinador de #SaludsinBulos, Carlos Mateos. La sospecha “infundada sobre la relación con el autismo y otras enfermedades ha calado en gran parte de la población”, advierte Mateos.

Por su parte, otro estudio,  publicado en Vaccine,  advierte que las campañas en favor de la vacunación en redes sociales no llegan a las personas que están en contra porque los grupos antivacunas sólo se informan en sus propias comunidades. Además, el trabajo refleja que se ha producido una polarización de la sociedad a  favor y en contra de estas terapias y que las posturas se han radicalizado en los últimos tiempos.

Población desprotegida

Los efectos de esta peligrosa falta de prevención  “dejan a gran parte de la población desprotegida frente a virus que pueden ser mortales”, según ha señalado la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), entidad participante de la iniciativa #SaludsinBulos, en su vigésimo quinto congreso.

El escepticismo sobre la seguridad y eficacia de las vacunas en redes sociales “puede ser la razón de que se hayan reducido las tasas de vacunación en algunos países europeos y, por tanto, un incremento de la mortalidad,” dice Carlos Mateos apoyado en el editorial de la revista Scandinavian Journal of Public Health que se hace eco de esta problemática.

 “Los creadores de bulos se basan en la mentira con apariencia científica para generar dudas en la población sobre la eficacia y seguridad de terapias contrastadas y utilizan las posibilidades de anonimato y viralización de las redes sociales”, explica Carlos Mateos.

En este sentido, el coordinador de la iniciativa #SaludsinBulos impartió un taller para formar en cómo orientar a los pacientes en internet y redes sociales, titulado ‘Dr. de Primaria frente a Dr. Google’ en el congreso de la SEMG.  “Tenemos que combatir las fake news con información, en las consultas, y a través de sus mismas armas, las redes sociales”, concluye Mateos.

Referencias

[i]  https://jamanetwork.com/journals/jamapediatrics/article-abstract/2676070

[ii] https://saludsinbulos.com/vacunas/bulo-vacunas-autismo/