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La definición más formal de dieta paleolítica o dieta del hombre de las cavernas, la encontramos en la base de datos de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (1), que incluyó el término en 2015: “Se trata de un plan nutricional basado en la presunción de la dieta que seguían los antepasados del ser humano en etapas pre agrícolas. Se compone principalmente de carne, huevos, nueces, raíces, frutas y verduras frescas; y excluye los cereales, las legumbres, los productos lácteos y los azúcares refinados”

En otras palabras, el hombre está diseñado para ingerir grandes cantidades de proteínas y grasas y muy poca cantidad de hidratos de carbono. Y fue este inoportuno cambio de dieta, hacia alimentos refinados y ricos en carbohidratos lo que, según esta premisa, provocó la aparición de problemas cardiovasculares, obesidad y diabetes que no sufrían nuestros antepasados.

¿Tiene base científica la dieta paleolítica?

Algunos de los argumentos que se exponen en la Dieta Paleolítica tienen cierto sentido lógico pero a la hora de llegar al consumidor final se quedan en una explicación poco verosímil y exenta de base científica puesto que ni somos cavernícolas ni vivimos como ellos ni el planteamiento de esta dieta se asemeja a cómo realmente se alimentaban en la etapa pre-agrícola.

Nacida en la década de los años 70 a raíz del libro “La dieta de la edad de piedra” hay que reconocer que alcanzó su esplendor mediático en el año 2015. Los supuestos en los que está basada no están avalados por la evidencia ni científica ni antropológica ni arqueológica, es decir, la que trata de poner de relieve qué pasó en aquel entonces. Por ejemplo, se dan tres supuestos en la paleodieta que en realidad no sucedieron como explican sus defensores:

  • En el Paleolítico se consumía en grandes cantidades de carne (y todos los días)
  • En el Paleolítico no se consumían cereales integrales ni legumbres.
  • Los alimentos que se plantean consumir hoy en día en la paleodieta, son los mismos que consumían nuestros antepasados en el Paleolítico.

Desmontando el bulo de la dieta paleolítica

En los siglos transcurridos sí se han producido cambios y adaptaciones genéticas en el ser humano que demuestran que no deberíamos seguir la dieta de nuestros ancestros de la era paleolítica porque ya no somos como ellos. Ya en 2016, durante la International Conference on Nutrition and Medicine, se desmontaba con argumentos sólidos sobre nutrigenómica y antropología el bulo de la dieta paleolítica (2). Tal como nos explica la Dra. Christina Warinner:

  • La etapa del paleolítico duró miles de años, en los cuales el modelo de alimentación no fue estable y sobre todo se adaptaba a la ubicación geográfica, la estacionalidad y la climatología lo que desmonta que exista unanimidad en este concepto de paleodieta. De hecho usted puede encontrar decenas de libros, recetas o dietas con recomendaciones nutricionales diferentes.
  • El estilo de vida actual debe ser tenido en cuenta. Las necesidades energéticas y proteicas antes de la aparición de la agricultura eran muy superiores a las actuales. Frente al actual sedentarismo, nuestros antepasados eran nómadas y salían a cazar con regularidad lo que les permitía consumir gran cantidad de energía, proteínas y grasas. A esto hay que sumar que no sólo el ejercicio previene de enfermedades cardiovasculares sino que es probable que también el hecho de que esperanza de vida fuese muy inferior a la actual explicaría la ausencia de determinadas patologías.

Consumo de granos de cereal en la dieta paleolítica

  • Existen pruebas arqueológicas de que hace más de 30.000 años el consumo de granos de cereales e incluso su rudimentario procesado para la obtención de harinas era una práctica habitual lo que desmonta el bulo de que nuestros antepasados no comían cereales. Es más una investigación publicada en The Quartely Review of Biology defiende esta misma hipótesis ya que fueron las grandes cantidades de almidón las que permitieron satisfacer las demandas de glucosa por parte del cerebro y que por tanto los carbohidratos están detrás del desarrollo del cerebro humano (3).

En conclusión, nuestra alimentación actual no es el paradigma de salud y deberíamos aplicar cambios que nos lleven a estilos de vida más saludables al tiempo que nos acerquen al modelo de Dieta Mediterránea. Pero en este camino, la paleodieta no es la solución más sana ni razonable.

(1) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/mesh/?term=paleo+diet

(2) http://www.pcrm.org/sites/default/files/pdfs/ICNM16/13-Christina-Warinner-Debunking-the-Paleo-Myth.pdf

(3) The Importance of Dietary Carbohydrate in Human Evolution. The Quarterly Review of Biology Vol. 90, No. 3, September 2015

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