¿Es posible revertir el envejecimiento? ¿Funcionan los suplementos para vivir más? ¿Podemos conocer nuestra verdadera “edad biológica” con un test? La longevidad se ha convertido en tendencia en redes sociales, pero muchas de las promesas que circulan sobre cómo frenar el envejecimiento no cuentan con suficiente evidencia científica.
Casi un tercio (31 %) de los contenidos sobre longevidad y envejecimiento publicados en redes sociales en español difunde promesas sin respaldo científico suficiente, exagera lo que realmente permite concluir la evidencia o simplifica cuestiones científicas complejas.
Así lo revela un informe elaborado por la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (SEMAL) y el Instituto #SaludsinBulos, que ha analizado publicaciones de alta visibilidad sobre longevidad en YouTube, Instagram y TikTok.
La revisión exploratoria incluyó 70 publicaciones con al menos 1.000 reproducciones o “me gusta”. De ellas, 22 (31 %) contenían promesas problemáticas, mientras que 48 (69 %) ofrecían información adecuada sobre hábitos, prevención y envejecimiento saludable.
Índice de contenidos
- ¿Se puede frenar o revertir el envejecimiento?
- Suplementos para vivir más: ¿qué hay detrás de estas promesas?
- Edad biológica: ¿un test puede demostrar que hemos rejuvenecido?
- YouTube concentra más de la mitad de los contenidos problemáticos
- 5 señales para detectar bulos y falsas promesas sobre longevidad
- Longevidad saludable: información frente a falsas promesas
¿Se puede frenar o revertir el envejecimiento?
Es una de las grandes promesas que circulan actualmente en redes sociales. De hecho, el 45 % de los contenidos problemáticos analizados promete de alguna manera frenar o revertir el envejecimiento.
Entre ellos aparecen afirmaciones sobre la posibilidad de vivir más de cien años, “dejar de envejecer” o alcanzar los 80 años con una salud comparable a la de una persona de 20.
Pero ¿qué dice realmente la ciencia?
“La investigación sobre los mecanismos del envejecimiento es real y muy activa, pero un mecanismo plausible no es un tratamiento demostrado, un biomarcador no es un resultado clínico y un hallazgo en animales no equivale a un beneficio en personas”, explica el Dr. Manuel J. Castillo, presidente del comité científico de la SEMAL.
Uno de los principales problemas de la desinformación sobre longevidad consiste precisamente en exagerar investigaciones científicas reales. Resultados obtenidos en células o animales, estudios preliminares o modificaciones de determinados biomarcadores pueden terminar presentándose en redes como pruebas de rejuvenecimiento en humanos.
Suplementos para vivir más: ¿qué hay detrás de estas promesas?
Los suplementos y tratamientos antienvejecimiento también ocupan un espacio importante en los contenidos analizados.
El 23 % de las publicaciones problemáticas habla de suplementos, moléculas o tratamientos y les atribuye efectos anti-aging. Entre las sustancias mencionadas aparecen NAD+, resveratrol, NMN, péptidos o berberina, además de diferentes promesas relacionadas con la denominada “desintoxicación”.
El problema no es hablar de estas moléculas o de las investigaciones que existen sobre ellas, sino atribuirles beneficios que todavía no han sido demostrados en personas.
Además, el análisis muestra la presencia de intereses comerciales: en el 32 % de los contenidos problemáticos, la promesa está vinculada a un producto o servicio de pago, como suplementos, clínicas o retiros.
“Como ocurre con otros bulos de salud, una parte de la desinformación sobre longevidad se basa en hechos reales que se exageran o distorsionan hasta convertirlos en falsos, con una motivación económica en la mayoría de ellos”, explica Carlos Mateos, coordinador del Instituto #SaludsinBulos.
Edad biológica: ¿un test puede demostrar que hemos rejuvenecido?
Otro concepto cada vez más habitual en redes sociales es el de “edad biológica”.
Algunas publicaciones utilizan el resultado de un test o una aplicación como prueba de que una determinada dieta, suplemento, tratamiento o cambio de hábitos ha conseguido rejuvenecer a una persona.
Sin embargo, modificar un biomarcador o conseguir un determinado resultado en una prueba no equivale por sí solo a demostrar un rejuvenecimiento clínico.
Por ello, SEMAL y #SaludsinBulos recomiendan desconfiar de los contenidos que utilizan una única cifra de “edad biológica” como prueba concluyente de que una intervención ha conseguido revertir el envejecimiento.
YouTube concentra más de la mitad de los contenidos problemáticos
El informe también permite observar dónde circulan estas promesas sobre longevidad.
El 55 % de las publicaciones problemáticas analizadas procedía de YouTube, muchas de ellas en formato podcast o entrevista y con afirmaciones exageradas ya desde el propio titular.
Instagram concentró el 32 % de estas publicaciones y TikTok, el 9 %.
Además, el 68 % de los protagonistas de los contenidos problemáticos se presentaba como médico o científico. Por eso, la presencia de una persona con aparente autoridad científica no debería ser el único criterio para confiar en una información sanitaria.
La pregunta fundamental debería ser: ¿qué evidencia aporta para respaldar lo que afirma?
5 señales para detectar bulos y falsas promesas sobre longevidad
¿Cómo podemos saber si un contenido sobre longevidad y envejecimiento es fiable? SEMAL y el Instituto #SaludsinBulos han identificado cinco señales de alerta:
- Promete frenar, revertir o “curar” el envejecimiento, o asegura que una determinada intervención permitirá vivir más de cien años.
- Utiliza la “edad biológica” de un test o una app como prueba de rejuvenecimiento.
- Menciona un Premio Nobel, una universidad o “estudios científicos” sin explicar qué se investigó realmente y, especialmente, si esos estudios se realizaron en seres humanos.
- El titular promete más de lo que demuestra el contenido. Un mensaje espectacular no significa que exista evidencia igualmente contundente detrás.
- La promesa termina en la venta de algo: un suplemento, un tratamiento, un curso, una clínica, un retiro o llamadas a la acción como “comenta X y te envío información”.
Longevidad saludable: información frente a falsas promesas
La investigación sobre longevidad, envejecimiento saludable y mecanismos del envejecimiento avanza rápidamente. Pero que exista investigación científica en un área no significa que todas las soluciones que encontramos en redes sociales hayan demostrado funcionar.
También hay una conclusión positiva en el análisis: casi siete de cada diez contenidos revisados (69 %) sí ofrecían información adecuada sobre hábitos, prevención y envejecimiento saludable.
Por tanto, el objetivo no debería ser desconfiar de cualquier información sobre longevidad que aparezca en redes sociales, sino aprender a diferenciar entre divulgación científica rigurosa y promesas que van más allá de la evidencia disponible.
Antes de compartir, comprar o seguir una recomendación sobre cómo vivir más o rejuvenecer, conviene hacerse tres preguntas: ¿qué evidencia aporta?, ¿los resultados se han demostrado en personas? y ¿hay algún interés comercial detrás de la promesa?
En longevidad, como en cualquier otro ámbito de la salud, la evidencia debe estar por delante de la promesa.
