4 (80%) 2 votos

Según una noticia reciente publicada en el portal ideal.es nos encontramos ante una nueva “dieta de moda” que asegura que perderá unos 8 kilos en 1 mes, eso sí, hasta la hora del almuerzo su único alimento incluido será un plátano.

¿En qué consiste este bulo?

Este despropósito alimentario denominado “dieta de la banana matinal” fue creado en Japón hace casi una década para bajar de peso de una forma rápida y se hizo muy popular en poco tiempo.

El desayuno consiste en tomar un vaso de agua templada junto a una banana para, según sus creadores, conseguir la creación de un gel en el estómago gracias que asegura, gracias a esta mezcla, un buen nivel de saciedad hasta la hora de comer. Las siguientes ingestas son libres, comida, merienda y cena con la salvedad de que esta última se debe realizar como tarde a las 20:00 horas. Se aconseja incluir en estas tomas alimentos bajos en grasa y calorías (como verduras al vapor) y aunque no obliga a realizar ningún tipo de actividad física, sí que sugiere caminar a diario unos 30 minutos.

Aunque barato y fácil de poner en práctica, este plan alimentario no tiene ninguna base científica y se trata de una “dieta milagro” más de las que surgen cada año en especial antes de la llegada del verano.

¿Por qué ahora con banana?

Ya hemos pasado por esto anteriormente, la dieta de la piña, de la alcachofa, de la sopa quemagrasas…ahora es el turno de esta fruta tropical. El plátano o banana es una fruta que se puede encontrar prácticamente todo el año en mercado. Entre sus valores nutricionales (2) destaca su aporte de hidratos de carbono (ligeramente superior al de otras frutas) donde su componente mayoritario es el almidón cuando éste está verde (inmaduro), pero que según va madurando el almidón se va transformando en azúcares sencillos con la glucosa o la fructosa.

Sin embargo, si usted lo consumo verde el plátano resulta difícil de digerir, indigesto y puede originar flatulencias y dispepsias. Además, el plátano contiene inulina y otros frutooligosacaridos no digeribles por las enzimas intestinales, que alcanzan el tracto final del intestino y tienen efectos beneficiosos sobre el tránsito y sobre la flora intestinal.

Destaca también por su aporte en minerales como el potasio y el magnesio, por lo que resulta adecuado en situaciones de hipertensión y en la práctica deportiva para evitar calambres musculares. Además de cantidades apreciables de vitamina C, B6 y folatos, que ayudan al sistema inmunitario y a la formación de células sanguíneas como los glóbulos rojos.

Pero a pesar de todas estas ventajas es evidente que la alimentación no puede basarse en un alimento y que es el conjunto de todo lo que ingerimos a lo largo de los días, así como la actividad física, lo que facilita la pérdida de peso con garantías de salud y efectividad a largo plazo.

Desmontando el bulo

Desconfíe de toda dieta o planteamiento que prometa perder peso de forma rápida y sin esfuerzo. Este es uno de criterios que recoge el documento de consenso de la FEDN, Fundación Española de Dietistas Nutricionistas (2), pero hay más criterios que le deben hacer sospechar y descartar las dietas que:

  • Prometen resultados rápidos.
  • Prometen resultados asombrosos o “mágicos”.
  • Prohíben el consumo de un alimento o grupo de alimentos.
  • Se basan o centran en un único alimento.
  • Contienen afirmaciones que contradicen a colectivos sanitarios de reputación reconocida.
  • Se pueden auto-administrar o implementar sin la participación de profesionales sanitarios cualificados (“hágalo usted mismo”).
  • Contienen listados de alimentos buenos y malos.
  • Exageran o distorsionan la realidad científica de un nutriente o alimento. En este caso concreto, el plátano.

Tenga en cuenta además que el plátano aporta en torno a unas 95 calorías por cada 100 g de alimento por lo que una pieza de esta fruta de tamaño generoso podría alcanzar cerca de las 200 calorías y esta es la única energía que recibirá a lo largo de la mañana. Una cantidad de energía y nutrientes insuficiente dado que los especialistas recomiendan que el desayuno, considerado la comida más importante del día, debe aportar en torno al 25% de las calorías totales de un día. Si la media se establece en 2000 Kcal/día (adulto medio sedentario) el desayuno (y en ocasiones sumando la media mañana) debería aporta entre 500-600 calorías, muy lejos del planteamiento de la dieta de la banana matutina. Pronto notará como el cansancio y la fatiga tanto física como mental no tarda en aparecer y que la mañana se le hace interminable dado la falta de nutrientes.

Conclusiones

Está claro, este planteamiento de alimentarse a base de desayunar durante 30 días consecutivos únicamente un plátano y un vaso de agua ni enseña a comer, ni se puede mantener en el tiempo ni evitará el efecto rebote posterior, entre otros muchos factores.

¡Póngase en manos de un especialista en nutrición! Y no en manos de la última dieta de moda, la que sigue la celebrity del momento o la que le pueda pasar su vecina.

(1)FEN. Fundación Española de Nutrición.  http://www.fen.org.es/mercadoFen/pdfs/platano.pdf

(2)Basulto J, Manera M, Baladia E, Miserachs M, Rodríguez VM, Mielgo-Ayuso J, Amigó P, Blanquer M, Babio N, Revenga J, Costa A, Lucena-Lara M, Blanco E, Pardos C (Autores), Sauló A, Sotos M, Roca A (Revisores). ¿Cómo identificar un producto, un método o una dieta “milagro”? Noviembre de 2012 (actualizado: 12 diciembre de 2012).

Disponible en: http://fedn.es/docs/grep/docs/dietas_milagro.pdf