El licor para la digestión
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El alcohol, en pequeñas cantidades, estimula la secreción de jugo gástrico que contiene ácido clorhídrico y determinados péptidos hormonales que intervienen en la digestión de los alimentos. Tomado antes de la comida, en forma de aperitivo, puede aumentar transitoriamente el apetito.

Pero los mismos factores hormonales que primero producen efectos apetitivos, pueden producir más tarde efectos saciadores, de manera que si transcurre un buen rato entre el consumo de alcohol y el primer plato, la persona puede haber perdido ya el apetito.

Licor, al finalizar la comida

Si el alcohol se toma en forma de licor, al finalizar la comida, conviene tener en cuenta que su efecto de intoxicación se va a sumar al del alcohol tomado como aperitivo y también al de las copas de vino o cerveza, tomadas a lo largo de toda la comida.

En este estado de intoxicación alcohólica una persona puede llegar vomitar la comida y además tiene riesgo de accidentes, caídas, y lesiones, junto con desinhibición de impulsos que favorece la aparición de conflictos, discusiones e incluso agresiones.

Estas consecuencias negativas del consumo excesivo de alcohol se pueden producir tras haber tomado 3 o 4 consumiciones o ‘copas‘ en pocas horas y pueden producir una mayor afectación en menores de edad, personas de bajo peso corporal y personas mayores de 65 años.

Cuando el consumo total de alcohol de toda la comida supera las 3 o 4 consumiciones se va a producir una disminución de la motilidad espontánea del tubo digestivo, con posibilidad de reflujo gastro-esofágico e irritación de las mucosas del esófago, estómago e intestino delgado, que propicia digestiones lentas y pesadas, flatulencia y diarrea.

Consumo excesivo de alcohol sobre los órganos que intervienen en la digestión

Efectos adversos del consumo excesivo de alcohol sobre los órganos que intervienen en la digestión

Disponemos de muchas evidencias científicas acerca de los efectos adversos del consumo excesivo de alcohol sobre los órganos que intervienen en la digestión. El consumo excesivo de alcohol produce una disminución del movimiento normal del esófago, el cual facilita que la comida tragada progrese hasta llegar al estómago.

Además interfiere en el cierre normal de la válvula que separa el esófago del estómago, permitiendo el reflujo del contenido ácido del estómago hacia el esófago, lo cual produce una sensación de ardor en el tórax, junto con la irritación de la mucosa del esófago que puede llegar a ulcerarlo.

La irritación del esófago por el ácido del estómago puede producir náuseas, vómitos, e incluso hemorragias. Cuando se produce una dificultad persistente para tragar conviene descartar la posibilidad de un cáncer de esófago, que es otra de las consecuencias negativas del consumo excesivo y continuado de alcohol. (Global Burden of Diseases, Injuries, and risk Factors Study, 2018)

Consumo excesivo de alcohol: en el estómago

En el estómago, el consumo excesivo de alcohol puede producir gastritis agudas, crónicas, erosivas y cáncer gástrico, que pueden dar lugar a hemorragias, sobretodo cuando la persona que bebe toma además determinados medicamentos, como aspirina u otros antiinflamatorios.

Consumo excesivo de alcohol: en el intestino delgado

En el intestino delgado el consumo excesivo de alcohol puede producir una aceleración del tránsito digestivo, con diarrea y malabsorción.

Dado que muchas vitaminas y minerales se absorben en el intestino delgado, con frecuencia se producen déficits de vitaminas del grupo B, que son decisivas para el crecimiento celular, y que se manifiesta con anemia, neuropatías o encefalopatías.

Y también déficits de vitamina D, que tienen relación con el mantenimiento de los huesos y cuyo déficit pude causar osteoporosis y fragilidad ósea, las cuales aumentan el riesgo de fracturas.

Consecuencias del consumo excesivo de alcohol: páncreas e hígado

Otros órganos que también tienen un papel importante en la digestión y que pueden enfermar como consecuencia del consumo excesivo de alcohol son el páncreas y el hígado.

En el páncreas se fabrican fermentos (o enzimas) que intervienen en la digestión de proteínas, carbohidratos y grasas y además también se fabrica la insulina, hormona que se encarga de la regulación de la glucosa (o azúcar) en la sangre. Cuando el páncreas enferma por el alcohol (pancreatitis alcohólica) la persona puede desarrollar diabetes y necesitará su tratamiento de por vida.

El hígado interviene también en la digestión de las grasas, mediante los ácidos biliares que se fabrican en la vesícula biliar. Además es el órgano que procesa y elimina las sustancias tóxicas del organismo y la agresión continuada del alcohol sobre el hígado puede llevar a la hepatitis alcohólica, la cirrosis y el cáncer de hígado, que son enfermedades potencialmente mortales.

Conviene tener en cuenta que cualquier cantidad de alcohol ingerido supone una sobrecarga para el organismo.

Una sobrecarga parecida a la que pueden producir los medicamentos. Tomar una pastilla de vez en cuando es una pequeña sobrecarga que el organismo puede sobrellevar sin problemas. Tomar una pastilla todos lo días supone también una pequeña sobrecarga para una persona adulta, con buenas condiciones de salud y que no toma otros medicamentos. Pero tomar muchas pastillas cada día produce una mayor sobrecarga.

Con las bebidas alcohólicas ocurre algo parecido, su cantidad y su frecuencia determinan el grado de sobrecarga que pone en riesgo el organismo.

Adicción al alcohol

Adicción al alcohol

El problema empeora cuando una persona desarrolla adicción al alcohol. El alcohol, el tabaco y las drogas, son sustancias adictivas y la persona que desarrolla adicción al alcohol presenta un estado de necesidad biológica de consumir bebidas alcohólicas, en mayor cantidad y frecuencia que las demás personas.

Además tiene dificultades para evitar el consumo de alcohol y, tras tomar una primera copa, siente una necesidad intensa de seguir bebiendo, a gran velocidad.

Es probable, por tanto, que acabe bebiendo en exceso y que su estado de intoxicación aguda (consecuencia del consumo excesivo de alcohol) le ocasione consecuencias negativas diversas que además probablemente se van a repetir cada vez que vuelva a tomar alguna bebida alcohólica.

Tratamiento especializado para la adicción al alcohol

La persona que ha desarrollado una adicción al alcohol requiere un tratamiento especializado para recuperarse. Puede llegar a dejar de beber sin tratamiento pero el día que vuelva a tomar una copa perderá el control otra vez, acabará bebiendo en exceso y reaparecerán las mismas consecuencias negativas.

Muchas personas se han recuperado de un episodio de adicción al alcohol, gracias a un tratamiento especializado, pero la población general no dispone de esta información porque ninguna de las personas que se han recuperado ha aparecido en los medios de comunicación, explicando cómo fue su recuperación y cómo ha podido después restablecer su funcionamiento y hacer una vida normal.

Consecuencias negativas del consumo excesivo de alcohol sobre la digestión

Existen pocas evidencias científicas que demuestren que el consumo de licor, después de una comida, puede favorecer la digestión de los alimentos.

Sin embargo, existen muchas que han confirmado reiteradamente las consecuencias negativas del consumo excesivo de alcohol sobre la digestión y también sobre muy diversas áreas de la salud y del bienestar (Guardia Serecigni, 2012; Armenteros y Guardia, 2016).

Conclusión de la toma de licor como digestivo

Un organismo adulto y sano se puede permitir tomar una consumición de contenido alcohólico (igual que se puede permitir tomar un medicamento), pero por encima de una consumición al día, o de 6 a la semana, ya aumenta el riesgo de enfermedades del sistema cardiovascular, cánceres del aparato digestivo y de mama y otras enfermedades, así como ansiedad, depresión, insomnio y otros trastornos psiquiátricos. (Wood, Kaptoge, Butterworth, Willeit, Warnakula et al., 2018).

Referencias bibliográficas:            

  1. Wood AM, Kaptoge s, Butterworth AS, Willeit P, Warnakula S, Bolton T, Paige E, Paul DS, et al., Risk thresholds for alcohol consumption: combined análisis of individual-participant data for 599 912 current drinkers in 83 prospective Studies. www.thelancet.com Vol 391 April 14, 2018.
  2. Risk thresholds for alcohol consumption: combined analysis of individual-participant data for 599912 current drinkers in 83 prospective studies. The Lancet.
  3. Thresholds for safer alcohol use might need lowering. The Lancet.
  4. 2. Global Burden of Diseases, Injuries, and risk Factors Study 2016. Alcohol use and burden for 195 countries and territories, 1990–2016: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2016. www.thelancet.com Published online August 23, 2018.
  5. Alcohol use and burden for 195 countries and territories, 1990–2016: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2016. The Lancet.
  6. 3. Guardia Serecigni J. Trastornos Mentales y del Comportamiento asociados al consumo excesivo de alcohol. En: Pascual Pastor F; Guardia Serecigni J (coordinadores) Monografía sobre el Alcoholismo. SOCIDROGALCOHOL. Barcelona. 2012. (pp. 231- 293).
  7. Sociedad Científica Española de Estudio sobre el Alcohol, el Alcoholismo y las otras Toxicomanías (Socidrogalcohol)
  8. 4. Armenteros L, Guardia J. Alcohol y patología orgánica o psiquiátrica. En: Manual de consenso sobre alcohol en atención primaria. Socidrogalcohol. Barcelona. 2016 (pp. 95-111).
  9. Manuales y Guías de Sociedad Científica Española de Estudio sobre el Alcohol, el Alcoholismo y las otras Toxicomanías (Socidrogalcohol).

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