¿Las personas que consumen vino y cerveza viven más años?

Los riesgos en la salud del consumo de alcohol

Algunos antiguos estudios sobre mortalidad encontraron una esperada coincidencia entre el consumo excesivo de alcohol y una mayor mortalidad prematura. Pero al mismo tiempo, se encontraron con algo inesperado y difícil de interpretar. Resultó que las personas que hacían un consumo moderado de alcohol presentaban una menor mortalidad prematura que los abstemios (los que no tomaban bebidas alcohólicas). A partir de aquí surgió la hipótesis equivocada de que un consumo moderado de alcohol podía hacer vivir más años. Posteriormente se buscaron explicaciones que pudieran justificar dicha hipótesis y finalmente muchas personas lo interiorizaron como si fuera verdad, cuando en realidad no es.

Entonces alguien propuso -equivocadamente- que tomar alguna consumición alcohólica podía ser incluso “beneficioso” para la salud. Y finalmente aparecieron especulaciones (más o menos intencionadas de los medios de comunicación) que llegaron a “recomendar” el consumo de alcohol.

Estudios más bien hechos y más recientes han analizado los métodos utilizados en los estudios antiguos, ha comprobado que tenían importantes limitaciones metodológicas y que sus interpretaciones fueron tendenciosas. Se ha comprobado que la mayoría de personas que pertenecían al grupo de los considerados como “abstemios”, en realidad eran ex-bebedores, es decir, personas que habían tenido que dejar de beber alcohol porque ya padecían alguna enfermedad y que precisamente por esto tenían una peor salud y una mortalidad más prematura, pero no porque hubieran dejado de tomar bebidas alcohólicas, ni porque fueran abstemios.

El consumo moderado de alcohol no reduce el riesgo de muerte

Estudios recientes confirman que el consumo moderado de alcohol NO reduce el riesgo de muerte prematura y que todo lo que se ha dicho hasta ahora es una especulación que ha sido ampliamente diseminada, pero que carece de fundamento científico. De hecho, se ha comprobado que el consumo de alcohol tiene una clara relación con la mortalidad prematura. Y es una relación de tipo dosis-respuesta, de manera que un pequeño consumo ya conlleva un cierto riesgo de mortalidad prematura pero además, a medida que dicho consumo de alcohol aumenta crece también el riesgo de mortalidad prematura.

La opción más saludable es no tomar bebidas alcohólicas. cualquier nivel de consumo aumenta el riesgo de muerte prematura o discapacidad

Dr. Josep Guardia Serecigni

Vicepresidente de Socidrogalcohol

 

Hoy en día disponemos de evidencias científicas suficientes para poder afirmar que el alcohol es una sustancia tóxica, arritmogénica, carcinogenética, inmunodepresora, teratógena y adictiva. Es decir, el consumo excesivo continuado de alcohol puede afectar al aparato digestivo, cardiovascular y a las células de la sangre, debido a su toxicidad. Debido a las alteraciones que produce en el ritmo del corazón, puede producir arritmia, que en algunos casos puede llegar hasta la muerte súbita por fibrilación ventricular. Aumenta el riesgo de cáncer de mama, boca, faringe, laringe, esófago, hígado, colon y recto. Disminuye las defensas inmunitarias del organismo y facilita tanto el contagio, como la progresión de enfermedades infecciosas. Y su toxicidad sobre el embrión y el feto puede ser la causa de malformaciones y retraso mental, de los bebés de madres que toman bebidas alcohólicas durante el embarazo.

Alcohol y riesgo de hipertensión

Un reciente estudio de Angela Wood y colaboradores, efectuado con una muestra de casi 600.000 personas (que consumían alcohol habitualmente y que no tenían antecedentes de enfermedades cardiovasculares), ha comprobado que un consumo semanal que supere los 100 gramos de alcohol está asociado con un claro mayor riesgo de hipertensión arterial, arritmias, cardiomiopatías -que producen insuficiencia cardíaca-, aneurisma aórtico, accidente vascular cerebral y enfermedades coronarias (excepto infarto de miocardio).

100 gramos de alcohol a la semana equivalen a 1 botella de vino (de 12 grados), o bien a 3 litros de cerveza (de 5 grados), o bien a 6 copas o combinados de licores destilados (de 40 grados), repartidos a lo largo de toda la semana. Es decir, no más de 1 copa de vino al día, o bien 1,5 cervezas al día, o bien una copa (o combinado de licor) y no cada día.

Otro estudio reciente, tras la revisión de otros 592 estudios efectuados sobre los riesgos del consumo de alcohol para la salud, confirma que el consumo de alcohol ha sido el séptimo factor de riesgo de muerte y discapacidad en el año 2016. Y que para las personas mayores de 50 años, los cánceres son la causa más frecuente de muerte, relacionada con el consumo de bebidas alcohólicas. Concluyendo que la opción más saludable es no tomar bebidas alcohólicas. Es decir, que cualquier nivel de consumo aumenta el riesgo de muerte prematura o discapacidad y que dicho riesgo va en proporción a la cantidad y frecuencia de consumo de bebidas alcohólicas (GBD 2016 Alcohol Collaborators).

Una sobrecarga para el organismo

Por tanto, los resultados de los más recientes e importantes estudios confirman que los supuestos beneficios del alcohol para la salud son especulaciones que carecen de fundamento científico y que, además, son ampliamente superados por sus inconvenientes.

Conviene tener en cuenta que cualquier cantidad de alcohol ingerido supone una sobrecarga para el organismo. Una sobrecarga parecida a la que pueden producir los medicamentos. Tomar una pastilla de vez en cuando es una pequeña sobrecarga que el organismo puede sobrellevar sin problemas. Tomar una pastilla todos los días supone también una pequeña sobrecarga para una persona adulta, con buenas condiciones de salud y que no toma otros medicamentos. Pero tomar muchas pastillas cada día produce una mayor sobrecarga. Con las bebidas alcohólicas ocurre algo parecido, su cantidad y su frecuencia determinan el grado de sobrecarga que ponen en riesgo la salud y la mortalidad prematura.

Los mensajes a la población, basados en la evidencia científica, deberían enfatizar el daño potencial del consumo excesivo de alcohol

Dr. Josep Guardia Serecigni

Vicepresidente de Socidrogalcohol

Por ejemplo, una sola copa al día ya aumenta el riesgo de cáncer de mama y de cáncer colon y recto en un 5% y cuanto mayor es el consumo de alcohol mayor es también el riesgo de dichos cánceres. En principio parece un porcentaje pequeño pero puede sumarse al riesgo genético de cada persona y también a los otros factores individuales de riesgo de cáncer, el cual además, aumenta progresivamente conforme la edad avanza y sobretodo en las personas mayores.

El alcohol es una sustancia potencialmente adictiva y tóxica

Finalmente, el alcohol es una sustancia potencialmente adictiva, es decir, que puede contribuir al desarrollo de adicción o alcoholismo. La persona que ha desarrollado una adicción al alcohol “necesita” mantener un consumo excesivo de alcohol, a pesar de que le ocasione consecuencias negativas o “problemas” reiterados, porque no puede evitarlo. Además tiene dificultades para controlar las cantidades de alcohol que ingiere y en cuanto toma una primera copa, experimenta un deseo intenso de seguir bebiendo rápidamente, con dificultad para detener el consumo, y acaba bebiendo en exceso.

Es decir, no puede evitar las consecuencias negativas de sus consumos excesivos de alcohol, que suelen ser más graves y más frecuentes que los de la persona que simplemente presenta un consumo excesivo pero no ha desarrollado adicción ala alcohol y que pueden verse todavía más agravados cuando la persona presenta síntomas de abstinencia del alcohol, lo cual le obliga a beber (alcohol) cada día, para neutralizar estos síntomas de abstinencia.

Conclusiones sobre el consumo de alcohol y consecuencias en la salud

Por lo tanto, Los mensajes a la población, basados en la evidencia científica, deberían enfatizar el daño potencial del consumo excesivo de alcohol en lugar de promover su consumo, con falsas expectativas sobre un supuesto beneficio para la salud. Y destacar también la necesidad y los beneficios del tratamiento especializado del alcoholismo, para las personas que han desarrollado una adicción al alcohol.

Como contrapartida, en lugar de tomar bebidas alcohólicas, las personas que quieren cuidarse y aumentar no sólo sus años de vida, sino también su calidad de vida, tendrían que hacer:

1) Un ejercicio moderado, (como caminar o nadar, un rato cada día)

2) Beber agua suficiente (en lugar de otro tipo de bebidas)

3) Comer con poca sal

4) Evitar la ingesta excesiva de hidratos de carbono (dulces, pastas, féculas) y también de grasas

5) Controlar su peso y evitar engordar por encima del peso ideal

6) Mantener una ingesta moderada, pero continuada, de proteínas (carnes blancas, pescado y otras)

7) Ingerir cereales, legumbres, algunos frutos secos, frutas, verduras y los vegetales crudos de las ensaladas, que son los que de verdad contienen vitaminas y productos antioxidantes, (además de la fibra que favorece el tránsito intestinal)

8) Evitar el consumo de bebidas alcohólicas o, por lo menos, limitarlas a un máximo de una consumición al día.

Referencias