El bulo negacionista del TDAH: los bulos matan

Es posible que haya oído que el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) “es una enfermedad creada por la industria farmacéutica” o que se trata de un trastorno leve sin consecuencias. La realidad es que esas afirmaciones no son ciertas. La realidad es que no hay ninguna patología de salud mental que acumule tantos bulos como el TDAH.

El TDAH no sólo es la patología de salud mental más frecuente en la infancia y adolescencia en todo el mundo (4-8%), sino que hay descripciones “clásicas” del TDAH desde hace más de un siglo. Por ejemplo, sir George Frederic Still (1868-1941), hoy considerado por muchos como el padre del estudio científico del TDAH, describió en su trabajo publicado en The Lancet en 1902 «Some abnormal psychical conditions in children» una serie de veinte niños y niñas con alteraciones del comportamiento moral que no tenían déficits intelectuales[1]. Pero es que, además, el tratamiento farmacológico del TDAH se inició ¡antes que el de la esquizofrenia!

En 1937, Charles Bradley publicó en American Journal of Psychiatry un hallazgo fruto de la serendipia[2, 3]. El bueno de Bradley, intentando disminuir las cefaleas que producía una técnica radiológica que consistía en inyectar aire en las meninges, descubrió que un estimulante, la bencedrina, si bien era poco eficaz para tratar esas cefaleas post-neumoencefalográficas, ¡mejoraba la hiperactividad, impulsividad, discalculia, escasa atención e inestabilidad afectiva!… de unos niños que hoy sabemos, padecían TDAH. Así, parece que en este caso, la gallina (TDAH) va antes que el huevo (tratamiento con estimulantes). Efectivamente, la Industria no creó el TDAH.

Bulo: es un trastorno leve y sin consecuencias

El segundo bulo que nos interesa desmontar es que el TDAH “es un trastorno leve y sin consecuencias”. Es importante desmontar este bulo, porque como muchos afectados y sus familiares han dolorosamente aprendido, el TDAH mata. En el año 2015, un equipo de epidemiólogos escandinavos liderados por Daalsgard publicaron un estudio demostrando que el TDAH multiplicaba entre 2 y 8 veces la mortalidad de los niños, adolescentes y adultos daneses [4]. Es decir, el TDAH, como el tabaco y los bulos, mata. No es difícil imaginarse a un niño hiperactivo en situaciones comprometidas por su hiperactividad, o a un adulto con TDAH tener un accidente de coche por exceso de velocidad. Este equipo de epidemiólogos demostró en un artículo posterior que era posible disminuir drásticamente la mortalidad del TDAH haciendo algo muy sencillo: tratar farmacológicamente a aquellos pacientes con TDAH que lo precisaban [5].

Los estudios de Dalsgaard y sus colaboradores son datos objetivos. Hechos. Insisto en ello, porque la ciencia se construye con datos objetivos y no con bulos y patrañas. Es posible que haya leído barbaridades sobre el TDAH en diferentes medios de comunicación. Lamentablemente, algunas de esas barbaridades son proferidas por supuestos profesionales o incluso catedráticos que, como señalo en “Jaque mate al TDAH” [6] sólo vieron un paciente en su vida, que no fue otro sino “el niño de Vallecas, quien estaba afectado de hipotiroidismo congénito, también llamado cretinismo, […]sustantivo clínico que nos viene «al pelo» para aplicar a estos «gurús» negacionistas, cuyo proceso de pensamiento es muy similar al de los defensores de que la tierra es plana o al de los seguidores del movimiento «antivacunas», que derivan en muertes evitables, como muchos padres «antivacunas» dolorosamente han aprendido.”

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